Me abrí los registros y no entiendo que me quisieron decir
Me abrí los registros y no entiendo que me quisieron decir.
¿Es normal? ¿Me pasa solo a mí?
Es una situación que puede suceder, pero no debemos tomarlo como «algo normal». En este caso, utilizar la palabra normal, no es algo que sea de mi agrado para serles sincero, sin embargo, es necesaria para entender o ejemplificar lo que sí debería pasar tras una lectura de registros akashicos.
¿Cuáles son los hechos esperables luego de la lectura?
No es posible listarlos de manera definitiva, pues cada experiencia es distinta, realmente distinta y lo determina el alma de cada uno, lo que necesita escuchar o sentir. Pero lo que, si es común a todos, es sentir un estado de paz generalizado. Sí, tal como lo lees, un estado de paz. Esto es porque nos conectamos con lo más profundo de nuestro ser, nos conectamos con nuestra alma, y en su sabiduría, el alma tiene las palabras precisas en el momento preciso. Si es el momento de la lectura, entonces es suficiente para alcanzar ese estado.
Esto sucede porque más allá de la conexión, ese encuentro en profundidad con nosotros mismos que es lo que representa la lectura de registros en sí, se da porque realmente tenemos un problema que nos trae preguntas, preguntas que generalmente acceder a las respuestas es difícil o cuando menos doloroso.
Por eso el alma «concede» (entrecomillas porque tampoco se trata de una concesión en sí, pero es el mejor término para entenderlo) ese estado de paz, tras liberar esas memorias al éter que llegan junto a las respuestas. Uno se siente más «liberado»
¿Y entonces si me siento tan en paz, porqué siento que no entendí nada o casi nada de lo que me quisieron decir?
Acá, es donde se juntan dos circunstancias de la vida que no suelen ser compatibles; por un lado, la búsqueda de esa paz interior y de las respuestas que buscamos, y por otro lado, una vida colmada de obligaciones que suelen ser vertiginosas, como ir a trabajar a diario, cumplir un horario, tareas rutinarias, etc. A esto, debemos sumar la cantidad de estímulos visuales que un ser humano recibe al día y que literalmente no estamos preparados para recibir.
Es ahí donde muchas veces «vemos todo» y a la vez «no vemos nada» y sostener la atención en un proceso se hace cada vez más difícil. Por eso, si las respuestas que recibimos son «largas» o «confusas» uno de los puntos más comunes hoy es no comprender «todo el mensaje» que nos dan en el momento.
Sin embargo, aunque nuestra mente nos genere dudas, al recibir la información en la respuesta canalizada por el lector, ya estamos sanando, lo que sea necesario sanar, aunque no lo podamos percibir humanamente, el alma es sabia y nos hace llegar la información precisa en el momento preciso.
Por esto, me animo a decirte si estás leyendo esto, que tengas calma y fe. Probablemente no entiendas en seguida de que se trataba la respuesta, o por haber llegado con expectativas, no te encontraste con lo que esperabas.
Pero quiero asegurarte que este sentimiento también es parte de lo que necesitabas vivir para aprender y sanar aquello que sea necesario. Ten fe en la sabiduría de tu alma.




